la imagen de Unidos Podemos

Mucho se ha hablado en la campaña electoral sobre el logotipo y la imagen corporativa mostrada por la coalición Unidos Podemos en este último mes. Muchos han apostado por ridiculizar el corazón multicolor y por hacer chistes y gracietas acerca de su simplicidad.

Pero, ojo, porque el análisis psicológico y sociológico puede ser mucho más complejo de lo que parece. Es cierto que un corazón como logo, unido al eslogan “La sonrisa de un país”, puede parecer propio de un pedante, un cursi o un fan de Paulo Coelho. Sin embargo, de un plumazo, la coalición logró resolver todas las adversidades comunicativas que se le venían encima.

Hacia cierta ironía en el eslogan; la sonrisa es la respuesta a las difamaciones, a la campaña del miedo, a la obsesiva recurrencia a Venezuela para hablar sobre Unidos Podemos, a las mentiras, a los ataques personales, al enfrentamiento más oscuro propugnado por los medios de comunicación. Frente al recrudecimiento de la campaña, una sonrisa… y un corazón. El propio Pablo Iglesias ya insistió, a instancias de su sobresaliente equipo de campaña y de asesoría, en la idea de “vamos a ganar… y por eso hay que sonreír”.

En cuanto al corazón, se trata de uno símbolos que primero aprendemos los humanos, primario, casi innato, vinculado a la vida a pesar de no parecerse demasiado al corazón real del cuerpo.

El corazón de Unidos Podemos tiene un gran potencial subliminal; corazones como ese hay en los emoticonos del móvil, en las carpetas de los universitarios, en las paredes de los enamorados, en el logotipo del programa ‘Mujeres y hombres y viceversa’, en productos para perder grasa en el vientre, en líquidos para combatir el colesterol, en suculentos helados para el verano… Dicho lo cual, ¿habrá un logo más popular y capaz de lograr más empatía que un llano y cursi corazón?